En mi cuarto encierro el aroma de tu presencia, el eco de tus palabras y tu mirada en el reflejo de los míos. No importa que pasen días, semanas o meses; permaneces tan presente que hasta el más leve de los suspiros me recuerda a ti. Pero, ahora comprendo lo tonta que fui al pensar que cambiarías.
La vida me ha dado muchas pruebas y entre esas estas tú. Tú, que me creaste un cuento de hadas con tus palabras, tus tratos y tu cariño. Tú, que con tu amor me segaste y me hiciste creer que solo existía para ti. Pero, cada día crecía una lucha dentro de mi, queriendo despertar de ese sueño que solo me causaba dolor.
Siempre creaste tu mundo, un mundo lleno de tinieblas que atrapa y termina por destruir a las personas que se encuentran en ella. No hay excusas, no pretendas explicar nada, porque simplemente no hay nada que decir. Quisiste ser feliz y no te juzgo por ello, el problema es que no te importo pasar sobre el dolor de otros para conseguirlo. Si vuelves, no pretendas que te este esperando, porque este amanecer marca el final y el principio de algo muy lindo. El final de nuestra relación y el principio de mi vida sin ti.
HISTORIAS PERDIDAS BAJO EL TRONCO DE UN ÀRBOL
jueves, 28 de abril de 2011
lunes, 5 de julio de 2010
EN LA DISTANCIA AÚN VIVE LA ILUSIÓN

¿Sabes?... Hoy, como cada día, desperté pensando en tí. Creí que este sentimiento se había ido contigo, el día que decidiste marcharte, pero tú imagen me persigue como una sombra y se refleja en mi mente cada segundo. Que equivocada estaba porque ese amor se ha aferrado tanto en mí… que no me deja vivir lejos de tí.
No pretendo confundir tus sentimientos, simplemente quiero expresar lo que mi corazón ha guardado durante tanto tiempo. Siempre estuve enamorada de tí y sé que tú también sentías lo mismo por mí. Fui tan siega al no darme cuenta, pero, no te preocupes entiendo que ya es demasiado tarde y estás a unos días de casarte. No procuro evitar tú felicidad, todo está decidido y no hay nada más que decir. Simplemente deseaba que lo supieras, porque siempre te quise como un amigo incondicional, pero cuando te fuiste de mi lado comprendí que lo que sentía hacía tí era más fuerte que una amistad.
Sé que no me queda más remedio que aceptar que te perdí y me duele mucho el saber que no seré yo quien estará contigo. Este dolor que siento ahora no lo podrá sanar ni el tiempo, porque, no habrá nadie que llene el vacío que dejaste.
Hay tantas cosas que me atan a tí desde que te conocí: tus palabras, tus consejos, tus abrazos y todo el mundo que hacíamos juntos. Espero que esa persona a quién tú decidiste amar, te ame tanto como yo; que te respete, por que no encontrará otra persona más valiosa que tú…
Te seguiré escribiendo mientras exista. Viviré de una esperanza, de un lindo recuerdo y de una ilusión. Permiteme quedarme junto a tí aun en la distancia. Solo Dios sabe cuánto he sufrido por tú amor de las veces que he llorado, que he gritado tú nombre… Mantendré eternamente oculto este secreto. Te prometo mí silencio, pero, no te prometo que te dejare de amar…
APRENDIZ DEL AMOR

Mi primer amor, la primera ilusión. Temía lastimarme en ese mundo desconocido. Muchas veces me lo advirtieron. Pero, aún así, el deseo de explorar una nueva sensación ganó la batalla contra el temor de mi corazón y como un ciego que tantea la dirección de su camino para no tropezar, así, me conduje por las vías del amor.
Pase por un mes de miradas tiernas, suaves caricias, pensamientos enamorados y de maripositas en el estomago. Sin duda, esos fueron mis primeros pasos. Él tenía el control de todo y hacía crecer en mí la necesidad de verle y abrazarle, quería estar cerca de él y al no hacerlo sentía cómo mis labios reclamaban un beso, gritando su nombre. Yo sabía cuanto deseaba un beso mío, tanto, como yo el de él. Pero, no sabía cómo hacerlo… En todo caso, ese sería mi primera vez.
El sol ya había ocultado su esplendor y el sereno descendía, rosando nuestro rostro entre conversaciones sobre la universidad, el trabajo y la familia. En ambos renacía una vez más el deseo de un beso. A la expectativa que alguno de mis padres nos viera juntos y tan enamorados, de reojos vigilaba la puerta de mi casa. Mientras en mí, moraba un leve sentimiento de culpabilidad. Él al notar mi nerviosismo desistió.
12 de marzo, era el cumpleaños de mi amiga Sara y decidimos hacerle una reunión entre amigos. La pasamos muy bien. El tiempo transcurría de prisa y al ver que las nubes se preparaban para desatar su furia. Los invitados decidieron irse. Se despidieron uno por uno hasta que sólo quedamos mi amiga, mi novio y yo. La lluvia empezó a descender y azotaba con fuerza los ventanales.
Me dirigí hacía la cocina para telefonear a mis padres y avisar que llegaría dentro de poco. De pronto todo quedo a oscura y sentí como unos pasos se acercaban a mí. En pocos segundos habían dos manos tomándome de la cintura, con una ternura indescriptible. Sabía que era mi novio. Lo podía sentir. Lo podía oler, reconocía su aroma. Mi corazón empezó a palpitar con rapidez por lo que fuera a suceder. Allí. A oscuras. La soledad se mezclaba con ese inmenso amor que no nos cabía en el pecho. Cerré los ojos y supe que el momento había llegado…
domingo, 4 de julio de 2010
A TRAVÉS DE MIS OJOS

Las historias se transmiten desde una mirada. Mirada que reflejan problemas, preocupaciones, desamor, tristeza, y dolor, pues, no hace falta ser ellos para darse cuenta que nunca faltan. Nunca. No importa desde que ángulo lo veas, siempre será igual, siempre estarán allí. Como garrapatas queriéndote exprimir. Queriéndote quitar lo mejor de tú vida.
Recuerdo que fue un sábado por la noche cuando la granja en donde vivíamos vestía un traje ardiente, color amarillo entre anaranjado. Una cosa espantosa que consumía todo a su paso. Todo. Incluso a mis padres y aunque habían personas tratando de ayudarles, fue inútil. No pudieron hacer nada. Me había quedado solo con la compañia inseparable de mi amigo "Chéster".
Sabía que a mamá y papá jamás los volvería a ver pero decidí quedarme allí. Cerca de donde los había visto por última vez. Pensando en los lindos momentos que compartimos juntos. El lunes por la mañana llegó un joven, me subió a su vehículo tratando de consolarme.
Al llegar la noche escape y corrí a toda prisa hacía donde un día fue mi casa. En la mañana siguiente frente a mí apareció la imagen del mismo joven, dijo que quería ayudarme. Trate de explicarle que no quería ir con él, pues alejarme de mi casa sería como enterrar el amor de mis padres. Él prometió que me traería cada vez que quisiera, con la condición que yo no volviera a escaparme. Y así fue.
Era un amigo maravilloso, desde ese día se encargo de mí, como si fuese un verdadero padre. Me encantaba cuando en las noches me llevaba a escalar a una colina que se encontraba cerca de casa, pues desde allí veíamos las figuras que trazaban las estrellas en el cielo.
Un día escuche ruidos muy extraños que provenían desde la caballeriza, creí que se trataba de Mario pero cuando salí a ver, descubrí que eran unos hombres que jamás había visto y estaban forzando a los caballos para que se subiera a unos camiones enormes. No parecían amigables. Me asuste mucho y trate de esconderme lo más que pude, pero por mi tamaño se me hacia muy fácil. A la mañana siguiente trate de ser el primero en despertar para contarle a Mario lo qué había pasado mientras dormía, pero por más que lo busque no lo pude encontrar, hasta llegue a Pensar que a él también se lo habían llevado.
El tiempo pasaba y él no aparecía pero cuando el sol estaba a punto de desaparecer un ruido estremecedor despertó mi interés. Me asome por el portal y observe a Mario que venía en su camioneta a toda velocidad.
Al bajarse trate de decirle lo sucedido en su ausencia, pero no me escucho, estaba tan borracho, que no podía ni caminar.
Ya estaba oscureciendo, temía mucho que llegaran esos tipos otra vez, así que trate de dormirme lo más rápido posible. No había escuchado nada toda la noche, por eso pensé que todo estaría bien. Mi sorpresa fue al despertar y ver que se habían llevado a todos los animales de la granja excepto Chéster y yo. Me sentí muy triste pues había perdido a todos mis amigos. Trataba de encontrarle explicación a lo que estaba sucediendo, pero, me fue imposible. Llore todo el día. Me sentía solo.Una vez más. Pero al parecer Mario ya no le importaba nada. Veía como poco a poco iba destruyendo su vida. Lo desconocía por completo.
El tiempo pasó y veía cómo llegaba cada vez más noche, más tomado y más enfermo. Pues hace varios años le habían detectado Cirrosis Hepática, prohibiéndole tomar bebidas alcohólicas, pues eso lo podría llevar hasta la muerte. Su rebeldía hizo avanzar la enfermedad incontrolablemente. Estaba decidido. El resto de su vida lo tendría que pasar postrado en una cama. Con Chester nos reusamos a dejarlo solo. Decidimos esperar juntos el momento de verlo partir. Aunque el hambre era un enemigo muy fuerte y más aún para un niño y su elefante de terciopelo. No nos importo seguiríamos a su lado, fiel, hasta que nuestros cuerpos ya casi sin vida despidieran por última vez a quien en vida fue como ¨un padre¨.
TITERE DE TUS MANOS

Desde chica soñaba con ser exitosa y disfrutar mis logros junto al hombre de mi vida. La alegría, no me cabía en el pecho, el día que Juan me pidió matrimonio “Era la mujer más feliz del mundo”. Mis sueños se estaban haciendo realidad. El día de la boda llego. Pase horas frente al espejo, Seleccionando entre mil vestidos el que me hiciera verme más linda. Más linda que nunca.
Al llegar a la iglesia, los invitados dirigieron su mirada hacia a mí. Nadie se tomo la molestia de disimular la desaprobación a nuestra boda. Esa gama de ojos amenazadores y no tan amigables, me pusieron nerviosa. No sabía que más esperar.
-¿Ella es la novia? Nunca pensé que Juan tuviera tan malos gustos. Murmuraba unas chicas de minifaldas y blusas escotadas.
-Sí, hay algún problema. Dije.
-No, ninguno. Sólo comentábamos que la suerte de las feas, las bonitas la desean.
Pero, no le di mucha importancia. No iba a permitir que ellas, ni nadie me amargaran ese día tan especial. Pero, mi sonrisa desapareció tan fugaz como el viento. Nunca pensé que mi amor se convirtiera agridulce y que al firmar estaba aceptando la sentencia a cadena perpetua de mi vida. Mi personalidad estaba entre las rejas ya no podía hacer nada. Ahora, él tenía el control de todo: Decidía lo qué debía comer, lo qué tenía que hacer, qué tenía que vestir, cómo caminar y a quíen saludar. En fin, todo lo que yo hacía se encontraba dirigido por hilos que sostenían mi cuerpo.Cada día es una nueva función. En donde yo, soy la protagonista principal.
ERES LO QUE CAYAS

Cuatro paredes guardan mi secreto, mientras, el destello de un espejo se encarga de reflejar este rostro maquillado y este cuerpo que ha sido forzado a entrar a uno que no le pertenece. A uno, que como un ladrón ha hurtado lo más precioso de la vida. La libertad. Siempre soñé en conquistar el mundo, tener una familia y ser feliz. Pero, mis peldaños cayeron antes que los pudiera escalar. En medio de mi desesperación descubrí un mundo en donde nadie desearía estar.
Ahora, rompo en llanto sabiendo que en ese lugar dejé que ataran mis sueños, atormentaran mi vida y mataran el anhelo que tenía de niña. Quisiera vivir y ser libre. Quisiera ser lo que nunca fui. Quisiera nacer de nuevo para que la vida me regalara una segunda oportunidad…
DOLOROSO AMANECER

Cada mañana trato de combatir con un viejo cajón donde encierro recuerdos que lastiman mi vida, pues, aún existen heridas en mí que no he logrado cerrar, permanecen tan profundas como antes. Pero sé que es tiempo de enfrentar mis temores. No puedo dejar que este sentimiento intimide mi alma.
Tomé entre mis manos uno de los recuerdos que más me entristecen: ¨la fotografía de mi abuelita¨. Una hermosa señora, honrada, trabajadora, alegre, divertida, una persona especial. Muy especial. Era mi confidente, amiga, y abuela a la vez y aunque el tiempo pasa mi mente no consigue borrar su imagen. Como olvidar esa sonrisa que lograba decorar cada rincón de mi vida. Extraño todo de ella. Todo. Cómo no recordar sus consejos, su cariño, su voz y esa mirada llena de amor. Por más que trate creo que jamás podre enterrar este sufrimiento. Tendré que aprender a vivir con él para siempre...
Aun en la distancia y aunque no pueda abrazarla, ni besarla me consuela saber que algún día encontraré el camino que me lleve a ella. Mientras tanto, seguirá siendo un ángel que me cuida desde el cielo.
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